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Pasos perdidos que vuelven a andar

Por Gabriela Álvarez – Docente de FCEDU-UNER

Los pasos perdidos

La tarde del jueves 22 de marzo de 2018, la comunidad educativa de la Facultad de Ciencias de la Educación se detuvo en la vereda, hizo un descanso en el camino y, junto con integrantes de organizaciones de Derechos Humanos, recordó unos pasos (es decir, re- cordis: volvió sobre ellos). Esos pasos son los que dieron Elsa Díaz, Mabel Fontana, Alicia Ramírez y Ana María Araujo. Cuatro mujeres, estudiantes y graduadas, que habitaron las aulas, algunas desde mediados de los 60 y otras a principios de los 70. Luego, el terrorismo de Estado que asoló la institución, la provincia y el país, decidió para ellas y sus familias un destino trágico. Hoy, una baldosa colocada junto a la entrada de la Facultad, señala que “Aquí estudiaron”, con la intención de marcar también que por aquí pasaron, soñaron y militaron por otra universidad y por otra sociedad, y lucharon porque ese destino no fuera tragedia para tantos.

La Facultad de Ciencias de la Educación, por un lado, se hizo cargo de esta historia, del recorrido de esos pasos por su historia institucional y comunitaria, una historia no siempre admitida y valorada, relatada en fragmentos, rescatada a veces en las fechas conmemorativas, en trabajos académicos y periodísticos, en las prácticas cotidianas. Por otro, retomó una política de la memoria, renovando el propósito de otras marcas espaciales, como la placa colocada en 2006 en el Aula A con los nombres de tres de las compañeras homenajeadas, y llevó a cabo un acto de reparación histórica.

La memoria en la vereda

A partir de una invitación del Registro Único de la Verdad (RUV) de la Provincia de Entre Ríos, la Facultad se sumó al programa “Baldosas por la memoria”. La iniciativa surge de la organización “Barrios por Memoria y Justicia”, en el año 2005, integrada por distintas comisiones de grupos vecinales de derechos humanos de diferentes barrios porteños. En este caso, fue el RUV el colectivo que trabajó y se encargó de todo lo que implicó su construcción, con la intención de llevar adelante este programa, colocando próximamente otras marcaciones simbólicas en espacios públicos de Paraná y otras ciudades entrerrianas. “Las baldosas por la memoria son intervenciones artísticas, con fines de señalizar en cada barrio los lugares donde vivieron, estudiaron, trabajaron, militaron o donde fueron secuestrados los detenidos desaparecidos durante la última dictadura cívico militar. A través de estas baldosas se propone brindar homenaje, reconstruir las historias de vida y reivindicar el compromiso político de los militantes”. (Constelaciones N°6, 48).

Así, la conmemoración de las organizaciones y de los familiares y amigos, se materializa en una especie de placa de cemento alisado, intervenida con pequeños mosaicos de colores y unos nombres y fechas que, emplazados en medio del espacio público, permiten interpelar a los transeúntes que pasan por allí, y habitar la memoria colectiva. La iniciativa cobra entonces un doble sentido, se trata de un reconocimiento simbólico a las víctimas del terrorismo de Estado, y por otro, busca una intencionalidad pedagógica de legado a las generaciones futuras. Esta “trasmisión de la memoria”, siempre incierta y subordinada al presente de su recepción, adquiere un significado relevante en este caso, en el marco de una Facultad integrante del sistema público de educación superior y que además estudia estos fenómenos problematizándolos desde los campos disciplinares de las Ciencias de la Educación y la Comunicación Social.

Durante la ceremonia de colocación de la baldosa, el coordinador del RUV, Marcelo Boeykens, resaltó la importancia de este acto en el marco de estas significaciones, afirmando que la baldosa “debe servir para que los estudiantes de esta Facultad y los paranaenses sepan que acá estudiaron jóvenes comprometidas con una sociedad más justa y solidaria, y que por eso esta Facultad fue intervenida y sus estudiantes cesanteados junto a muchos docentes y directivos, algunos de ellos muertos y desaparecidos. En estos días, en estas horas, donde creemos que lo que está en disputa es la memoria, hay que redoblar los esfuerzos desde los organismos de derechos humanos, pero también con el acompañamiento del Estado. Las políticas de verdad, memoria y justicia deben ser políticas de Estado; así lo entendemos y por eso ocupamos estos espacios y bregamos por seguir con estas iniciativas”.

Asimismo, rescató el compromiso político de la Decana Susana Froy de Boeykens con “un proyecto de Universidad y Facultad con gran inserción barrial y social”, quien fue destituida durante la intervención del 11 de mayo del 1974, en una ocupación violenta del edificio por parte de fuerzas paramilitares y de la Policía Federal, cuando fueron detenidos 51 estudiantes y docentes que habían tomado las instalaciones de la Facultad para oponerse al avasallamiento de la autonomía universitaria y apoyar la continuidad de las autoridades del decanato y el rectorado normalizador. Sin dejar la emoción de lado, y reconociendo que se trata de un homenaje ligado al recuerdo familiar de su madre, para el coordinador del RUV: “Hay que entender que el 24 de marzo fue pensado y planificado mucho tiempo antes (…). Y esta Facultad da cuenta de eso”.

Las investigaciones realizadas en el volumen Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación de Paraná 1920-1973, coinciden con esta lectura cuando describen la conmoción de la época y los debates políticos e ideológicos que entonces tuvieron lugar. El proceso que signó el pasaje de la Facultad –entonces dependiente de la Universidad Nacional del Litoral– al conglomerado de unidades académicas que se nuclearon en la Universidad Nacional de Entre Ríos, creada en mayo del 73, implicó la vigencia de los postulados del “Plan Taquini” que, con la finalidad de regionalizar el sistema para brindar un mayor acceso a la educación superior a jóvenes del interior del país, “se convertía en una herramienta estratégica para descongestionar la superpoblación de las universidades metropolitanas existentes y su creciente activismo político” (2010: 299).

Extirpar la subversión de las universidades venía siendo la política universitaria desde la Revolución Argentina, que, manteniendo sus objetivos autoritarios y represivos, fue tomando cada vez más una orientación tecnocrática en materia educativa. Ante esta versión de la modernización en las escuelas y las universidades, se hicieron sentir las primeras resistencias masivas en 1969, exigiendo cambios estructurales: “Encontramos que los estudiantes de Ciencias de la Educación estuvieron atravesados por los debates de la problemática de su tiempo. Los agrupamientos, las tendencias, los posicionamientos frente a temas de política nacional o política internacional, la influencia de determinados fenómenos de época como la renovación y la radicalización del cristianismo, el compromiso político, los debates en torno a la cuestión del peronismo (…). Ello da cuenta de un movimiento estudiantil dinámico, en conexión con su tiempo. De un nosotros en relación con otros…” (2010:288).

La historia en cuatro legajos

“Facultad de Ciencias de la Educación. Ficha para la inscripción a primer año del Profesorado Superior en Ciencias de la Educación”.

“La que suscribe, Jefa de la División Alumnado de la Facultad de Ciencias de la Educación hace constar que la profesora de la asignatura “Psicología social y Dinámica de Grupos” ha designado a las siguientes alumnas para asistir el 18 del corriente al cursillo “Técnicas de Freinet”, como trabajo práctico de la asignatura”.

“Facultad de Ciencias de la Educación. Formulario de inscripción a materias correspondiente al segundo cuatrimestre del año 1970”.

“Tengo el agrado de dirigirme a Ud., y por su intermedio a quien corresponda, para solicitarle se me pase a la categoría de alumna libre en las materias: “Teorías pedagógicas contemporáneas” – “Didáctica General II” – “Antropología filosófica”, en las que me encuentro inscripta como alumna regular. Fundamento el presente pedido en el hecho de haberse ausentado mis padres de esta ciudad, en razón de efectuársele a mi madre una delicada intervención quirúrgica, debido a lo cual he tenido que hacerme cargo de las responsabilidades de la casa (…)”.

“Por lo anteriormente detallado, se ha dado término a los estudios correspondientes para optar al título de Profesora de Enseñanza Media (Secundaria, Normal, Especial y Técnica) en Ciencias de la Educación. A solicitud de la interesada y a los efectos que hubiere lugar, se extiende el presente en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, a los ocho días del mes de mayo del año mil novecientos setenta y dos”.

“Los abajo firmantes, miembros de la Junta Electoral, a los efectos de convocar a los alumnos de esta Facultad a elecciones del Centro de Estudiantes, solicitamos a Ud., a la menor brevedad posible, la lista completa de inscriptos al año lectivo …”

Estas son algunas de las inscripciones que pueden encontrarse en los legajos personales que aún hoy conserva la Facultad, de Elsa Raquel Díaz, Mabel Lucía Fontana, Alicia Beatriz Ramírez y Ana María Carolina Araujo Guido. Notas escritas en letra manuscrita, documentos tipeados en máquina de escribir, formularios impresos. Títulos analíticos expedidos por colegios y escuelas secundarios. Constancia de materias cursadas y aprobadas. Planillas de inscripción a materias por cuatrimestre. Fichas de inscripción al año académico. Certificados de vacunación, de salud, de buena conducta. Fotos carné, firmas originales, huellas dactilares.

Se trata de fragmentos y rastros indelebles de la biografía de estas cuatro mujeres, de su transitar por una historia académica, que al mismo tiempo tienen la capacidad de hacer visible las memorias institucionales: procedimientos administrativos, relaciones laborales que exponen un ordenamiento jerárquico, modos de los vínculos familiares, prácticas educativas y actividades áulicas habituales, imaginarios y experiencias estudiantiles, decisiones políticas que exhiben diferencias ideológicas, etc. , y que configuran el pasado de la Facultad. Un pasado que se resiste al arcaísmo, que no es algo fijo y cerrado, y que aún reconociéndose vulnerable, reclama su efectiva conexión con el presente.

Durante la ceremonia del jueves 22 de marzo pasado, estos legajos fueron expuestos al público y se completaron con la Resolución 075/18 que cuenta con el aval del Consejo Directivo, órgano máximo del gobierno. En ella se deja constancia en su artículo N°1 “de la condición de detenidas desaparecidas de la graduada Mabel Lucía Fontana y de la estudiante Ana María Carolina Araujo Guido y de la condición de asesinadas de la estudiante Alicia Beatriz Ramírez y de la graduada Elsa Raquel Díaz, como consecuencia del accionar represivo sistemático implantado en todo el territorio argentino por el Terrorismo de Estado de la última dictadura militar”. También resuelve que se conserven en el archivo estos documentos que integran cada uno de estos legajos y que se haga entrega de una copia de esta normativa a los familiares de cada una de las graduadas y alumnas mencionadas.

En este marco, el actual vicedecano de la Facultad, Lic. Alejandro Ramírez, expresó: “Entiendo que esta baldosa también es una manera, no sólo de mantener viva en la memoria de todos, las trayectorias, las ideas y las luchas de cuatro compañeras, sino una expresión de la lucha de las generaciones posteriores que estudiamos aquí y que nos permitió tener una casa de estudios que se democratizó cada vez más”. Además de agradecer el compromiso de los trabajadores del área administrativa y del personal de servicios de la Facultad para la concreción del homenaje y emplazamiento de la baldosa, subrayó el acto de reparación histórica que significa el tratamiento dado a los cuatro legajos personales: serán guardados en el archivo y custodiados por la institución con la marcación simbólica que les asigna la Resolución 075/18 por la que se reconoce y valora la trayectoria de las estudiantes /graduadas y militantes desaparecidas y asesinadas. De este modo, rescató el “compromiso con la memoria y la democracia, con una forma de vida que nos contemple a todos, nos involucre en un accionar que bregue por la defensa irrestricta de los derechos humanos, y que luche contra las políticas de olvido que permanentemente quieren volver a instalarnos”.

La memoria mecanografiada

Junto al Registro Único de la Verdad y la Facultad de Ciencias de la Educación, se hizo presente el colectivo Grupo Humano Paraná con una intervención y acción artística que puede encontrarse hasta fines de marzo en dos sedes edilicias de la Facultad.

En el hall de entrada de la casa central y del anexo de Buenos Aires 389 se emplazaron máquinas de escribir que recuerdan una modalidad de escritura y construcción de los legajos en las décadas del 60 y 70. Dispuestas con papel y cinta entintada, alientan a los estudiantes de hoy a escribir frases y reflexiones que actualicen la memoria del paso de las cuatro compañeras homenajeadas.

Unos pasos recobrados, cuyos ecos todavía pueden ser escuchados en la vereda de Alameda de la Federación 106. Unos pasos apurados, que salen corriendo, que van y vienen, que suben los peldaños de la escalinata de entrada y dejan a un costado la puerta de hierro. Unos pasos que ya no van perdidos, porque se los reconoce y, valorados en el recorrido de sus luchas, hoy se integran a tantos otros pasos.

Los pasos de Elsa, Mabel, Alicia y Ana María Carolina insisten en pasar para que no se los olvide –y se sepa por lo que pasaron. Son los pasos que invitan a transitar un camino con muchas bifurcaciones, tantas como los nuevos sentidos que adquiere el compromiso político y la militancia estudiantil desde el propio momento histórico; tantas, como los actos y rituales que hacen presente la memoria institucional y social. Y son esos mismos pasos los que así, vuelven andando, y marchan…

Bibliografía consultada

El Diario, “Para que las veredas que transitaron hablen de ellas”, 24-03-18, página. Disponible en http://www.eldiario.com.ar/sociedad/para-que-las-veredas-que-transitaron-hablen-de-ellas-1.htm

Larobina, M y Varela, J. C. Olvido y desmemoria en la Facultad de Ciencias de la Educación. ¿Sabías que hubo tres estudiantes desaparecidas durante la dictadura? Trabajo presentado en Congreso Abuelas de Plaza de Mayo, 2005, Paraná.

Mariottini, L. y Bergero, M. “Baldosas por la memoria. Tiempo de Recordar”, en Constelaciones. Revista de Comunicación y Cultura. Nº 6. Buenos Aires, 2016.

Ossanna E. (et al.) Historia de la Facultad de Ciencias de la Educación de Paraná 1920-1973. Universidad Nacional de Entre Ríos, Paraná, 2010.

Fundación Walter Benajmin, “Memorias urbanas. Baldosas por la memoria” en Constelaciones. Revista de Comunicación y Cultura. Nº 6. Buenos Aires. 2016.

Fecha: 28/3/18
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