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Las micropropuestas: un desafío enriquecedor para los docentes

 
*Por Manuela Calderón Bourband 
Becaria de Línea de Extensión en Emergencia UNER 
Pretextos para estar cerca. MicroPropuestas 
educativas y culturales digitales para y con personas mayores

 

 

El contexto de emergencia por Coronavirus nos exigió a todos y cada uno la necesidad de replantear nuestros modos de vincularnos. Con la virtualidad como estrella del aislamiento preventivo, no todo estaba perdido. Y desde el Departamento de la Mediana y Tercera Edad de la Facultad de Ciencias de la Educación (UNER), los docentes pudieron crear, acercarse y acompañar mediante talleres vía plataforma Zoom. Desafíos, experiencias y devoluciones.

 

La Pandemia por Covid-19, sin dudas, nos está dejando la necesidad de replantear y resignificar nuestra forma de vida, así como los vínculos que creamos y debemos mantener. Es que, las reuniones entre amigos o familiares, las actividades recreativas, y hasta la propia libertad para poder ir a comprar algo, ya nunca más van a ser iguales. Pero el cambio, cuando no hay gravedad o compromiso de la salud de por medio, no siempre es negativo.

 

Esto pasó con la iniciativa Pretextos para estar cerca. MicroPropuestas educativas y culturales digitales para y con personas mayores, un proyecto para que el tiempo de aislamiento impuesto por la cuarentena sea aprovechado para estar activos, comunicados y acompañados, teniendo en cuenta que las personas de más de 60 años, forman parte de los grupos de riesgo y desde marzo, debieron alejarse de sus actividades para resguardar su salud.

 

He aquí la parte positiva de este contexto de emergencia sanitaria mundial: la posibilidad de crear, tomarse un tiempo para reflexionar, conocerse a uno mismo, enfrentar desafíos: estar un poco más ´cerca´ del otro.

 

Las Micropropuestas -que se llevaron a cabo desde el Departamento de la Mediana y Tercera Edad y el Área de Comunicación Institucional, dependientes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER)- pudieron llegar a muchos hogares de la provincia, adonde los adultos mayores estaban dispuestos a embarcarse en una aventura nueva, distinta, desafiante.

 

Pero no sólo fue un desafío para los participantes, sino también para quienes aceptaron el reto de enseñar, en tiempos de virtualidad, lo que siempre efectúan con un vínculo y contacto cercano. Los docentes fueron los encargados de poner en marcha toda la inventiva y creatividad para llegar a sus alumnos -los de siempre y los que se sumaron en esta nueva modalidad-.

 

De esta manera, comenzaron a delinear los contenidos y propuestas educativas y recreativas, de participación e interacción, con el objetivo de que las personas mayores puedan estar comunicadas y en movimiento en su hogar durante este período.

 

Las actividades desarrolladas durante junio fueron Teatro -con la profesora Charo Montiel-, y Tai Chi -con Nancy Lara-. En julio arrancó Estimulación Cognitiva -con María Baigorria-, siguió Canto -con Silvina González-, y Manejo de Celulares -a cargo de Francisco Miceo-.

 

El desafío de enseñar y acompañar

 

Los docentes fueron los encargados de dar forma a cada encuentro, de planificar cada propuesta virtual, y de interactuar bajo nuevas reglas.

 

En este sentido, la profesora de Teatro, Charo Montiel, destacó: “Darwin nos recuerda que la supervivencia humana no está ligada al ambiente geográfico, sino que está asociada a los vínculos que las personas construyen entre sí, y también a la fortaleza que esos vínculos permiten construir. Y el vínculo hacia el otro, la construcción de lazos comunitarios, es un elemento fundamental de la capacidad que tienen las personas -los seres humanos- para sobrevivir el mundo”.

 

“La experiencia fue pergeñada para tejer puentes de encuentros -vínculos entre todos sus hacedores- y su resultado ha sido de gran impacto debido a la participación de los mayores que se apropiaron de estos espacios revelando sus apetencias, deseos y haciendo resonar  sus voces que permitieron poner en palabras su derecho a seguir aprendiendo”, indicó, a la vez que resaltó: “El desafío por delante es nuestro compromiso como Departamento anclado en una universidad pública que busca   habilitar canales donde los adultos mayores continúen teniendo acceso a la educación a lo largo de la vida y sean respetados sus derechos como ciudadanos”.

 

Por su parte, Francisco Miceo, quien estuvo a cargo del encuentro para conocer más acerca de manejo de celulares, remarcó: “Agradezco al Departamento por el espacio, por haberme dejado compartir mis conocimientos con los participantes del proyecto, y por haber tenido la posibilidad de escuchar la experiencia de cada uno. Fue un desafío para todos, pudimos avanzar un montón con los encuentros muy dinámicos, y superó mis expectativas. Espero que nos podamos encontrar nuevamente para compartir un lindo momento”.

 

“La experiencia mediante Zoom fue muy linda -señaló-. Hoy en día con la pandemia, muchas veces se complica llegar a los seres queridos y mediante videollamadas o audios, podemos hacerlo”, aseguró.

 

En tanto, el mundo del Tai Chi también fue parte de las Micropropuestas, de la mano de Nancy Lara, quien indicó: “Una de las cosas que les expresé a cada una de las participantes es que lo más importante es que pudieron comprender lo esencial del Tai Chi. Sus testimonios hablan por ello: la sutileza, la suavidad, la armonía, la relajación y el bienestar sobre todo mente y cuerpo”.

 

“Por otra parte, destaco la importancia de cómo estas situaciones de crisis nos llevan a mantenernos actualizados y aprovechar y explorar recursos que antes no, y cuando lo hacemos nos damos cuenta que sirve, que los efectos son positivos, y nos permiten también estar en contacto con el otro, aprender con y del otro”, resaltó.

 

Asimismo, el canto tuvo su lugar dentro del proyecto, bajo la coordinación de la profesora Silvina González, quien manifestó: “Cuando recibí la propuesta para llevar a cabo este espacio, fue un nuevo desafío, si bien vengo trabajando con adultos mayores, esto era diferente, porque tenía que tener en cuenta que la propuesta abarcaba tanto a aquellos que ya venían haciendo los talleres de canto, como también a nuevas personas y sumado a todo esto, realizarlo en forma virtual, para lo cual tenía que ser algo atractivo, práctico y que captara la atención de todos”.

 

“Surgió entonces la idea de encararlo desde el lado de las canciones que preferimos cantar, aquellas que nos gustan porque evocan ciertos momentos de nuestras vidas o nos recuerdan a personas que han sido especiales para nosotros, además de tutoriales con ejercicios que tienen que ver con la técnica vocal”, señaló.

 

“Los días fueron pasando y no recibía ninguna devolución, lo que creaba en mí una total incertidumbre, me preguntaba: ¿habrá gustado? ¿Se habrán enganchado con la propuesta? -continuó-. Hasta que comenzaron a llegar los mails, los mensajes de WhatsApp conteniendo grabaciones, videos, historias y realmente llenaron mi alma, pude respirar hondo y gratamente darme cuenta que lo captaron, pudieron zambullirse en la propuesta y responder mucho mejor de lo que yo esperaba”.

 

“El broche de oro fue el encuentro por Zoom, donde pude ver las caras de aquellos que habían cantado para mostrarme las canciones que más les gustaban y alguno de ellos, compartieron canciones inéditas de su autoría, todo eso, totalmente invaluable, nos dimos cuenta que la música nos unía, y quedamos con ganas de más, hasta de viajar y conocernos personalmente para compartir una guitarreada, cuando toda esta situación que nos impide hacerlo pase. Creo que estas Micropropuestas abrieron un camino, y que sería muy bueno que haya otras más por delante, para seguir desafiándonos y para encontrarnos con aquellos que por la distancia no podemos hacerlo en forma física, pero que están ahí, del otro lado de la pantalla, esperando un “otro” que los invite a recorrerlo”, finalizó.

 

 

 

 

 

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