El Área de Comunicación Comunitaria de la FCEDU-UNER, en articulación con el Consejo de Teatro Independiente de Entre Ríos (ConTIER) y las autoridades de las Unidades Penales, presentó dos funciones teatrales como parte del Ciclo Cultural en Contextos de Encierro. Integrantes del equipo de trabajo de la línea de Comunicación Comunitaria en Contextos de Encierro de la FCEDU compartieron una crónica sobre lo vivido durante las funciones realizadas en las Unidades Penales Nº 1 y Nº 6 de la ciudad de Paraná.
El teatro entrerriano vuelve a con-mover las tardes en las unidades penales de Paraná
Por Rocío Dondonei (en colaboración con el equipo extensionista)
Como preludio de primavera, en el marco del mes de la Educación de Jóvenes y Adultos y las celebraciones por el Día de las y los Estudiantes, el teatro volvió a tomar protagonismo en septiembre para las personas privadas de libertad en Paraná, quienes transitan condenas y procesamientos en la Unidad Penal N°6 Concepción Arenal y la Unidad Penal N°1 Dr. Juan José O’Connor.
Esperar la primavera en la Fontana di Trevi
En la cárcel de mujeres, el elenco paranaense Saltimbanquis presentó la obra teatral Mastroianni y el gas protagonizada por Azul Balmas y Manuel Leiva, con la dirección de Jimena González. En la UP1, Eduardo Velázquez, oriundo de Villa Elisa, presentó El Solitario, un unipersonal basado en cuentos de Horacio Quiroga, acompañado por la musicalización y el canto de Marcela Silva Mesaros.
En el salón de visitas de la cárcel de mujeres, espacio convenido para la primera función de este año, la tarde del viernes comenzó a llenarse de movimientos poco habituales. Primero fueron llegando algunas estudiantes y maestros de las dos escuelas que funcionan en la UP, las escuelas de educación de jóvenes y adultos primaria N°27 Vicente Fidel López y la secundaria N°6 Amanda Mayor. Ante las miradas curiosas de las mujeres que ya estaban sentadas luego de la habitual misa que se celebra cada quince días, las y los teatreros preparaban la escena con bancos, vestuarios, proyector, algunas luces y otros elementos. La directora de la obra se subía a las sillas aún vacías para mover las cortinas de los ventanales y poder generar el efecto de iluminación deseado para la representación.
Estudiantes y docentes de la facultad también nos íbamos ubicando, colaborando con el elenco y reencontrándonos y conversando con talleristas de años anteriores, que se alegraban de volver a vernos y sobre todo, de que volviera el teatro. La sala estaba llena entre estudiantes de las escuelas, de la facultad, docentes y las referentes de las áreas educativas del servicio penitenciario.
“Yo es la primera vez que vengo, me insistían unas compañeras de pabellón el año pasado pero estaba muy bajoneada. Está vez vine, como pronto me voy, quiero ver de qué se trata”, compartió una joven de sonrisa tímida en los minutos previos a la función.
Luego de la presentación correspondiente, por fin se hizo el silencio necesario para arrancar. La escasa luz del día nublado que se colaba entre las telas anaranjadas de los ventanales altos permitieron al público trasladarse junto a los personajes a un escenario de playa en un amanecer de verano, lejos de los pabellones y la rutina carcelaria.
A las 7 de la mañana, horario poco usual en el que Marcello pasa a buscar a Chiquita en su camión de gas para ir a la playa, viajamos con ellos a través de sus diálogos y acciones, cargados de humor, pasión y convicción. En el transcurso, de fondo, el murmullo típico, las risas, los comentarios y el mate circulando. También algunas quejas implorando el encendido de los ventiladores, que se evita en estos encuentros ya que su chirrido dificulta la escucha.
Mastroianni y el gas cuenta la historia de Marcello y Chiquita, dos enamorados cinéfilos militantes de la cultura y nativos de su pueblo en un amanecer en el Balneario Delio Panizza de Rosario del Tala. La obra nos conectó con recuerdos, costumbres y paisajes entrerrianos hasta que cerró con aplausos, ovaciones y el público de pie. Demorando la despedida, algunas mujeres se acercaron a compartir con los actores sobre experiencias similares a las de los protagonistas, a felicitarles por el trabajo y agradecerles por alegrar la tarde.
La selva misionera de paseo en el penal
En la UP1, un viento intenso nos recibió la tarde del miércoles y nos acompañó sacudiendo las lonas de nylon que cubren los espacios abiertos entre el techo y las paredes del SUM durante todo el tiempo que duró la presentación de El Solitario. La música, las voces y el golpeteo de herramientas proveniente de los pabellones colindantes también formaron parte de la función. Sin embargo, habituados a estos sonidos casi constantes, los espectadores, estudiantes y docentes de la Escuela Primaria de Jóvenes y Adultos N°27 “Vicente Fidel López” más los y las estudiantes de la facultad estuvimos muy atentos y disfrutamos de las adaptaciones teatrales de los cuentos de Quiroga representadas por Velázquez durante casi una hora. Posteriormente, a partir de preguntas del público el actor y director fue contando sobre la elección de los textos que había decidido compartir en la ocasión, incluyendo uno propio, y también sobre buena parte de su historia de vida y sobre cómo, a raíz de una desilusión amorosa en su adolescencia, comenzó a hacer teatro y se enamoró de la profesión. Contó que el teatro lo llevó a viajar por distintos países, aclarando que no hubiese podido hacerlo de otra manera puesto que proviene de una familia humilde, y que lo que más le interesa es hacer teatro y talleres en contextos como éste, en escuelas y barrios populares, ya que para él tiene un sentido especial. Luego de los últimos aplausos, varios de los muchachos se levantaron a abrazarlo, darle la mano y agradecerle por venir.
Su narración e interpretación permitieron acercarse al estilo intenso y profundo de Quiroga, dramaturgo y poeta uruguayo, uno de los cuentistas más reconocidos del Río de la Plata y Latinoamérica, sobre lo que seguramente seguirán trabajando en las escuelas.
El desembarco del ciclo cultural en los contextos de encierro
En ambas oportunidades el público fue numeroso, las funciones lograron captar la atención y generar distintas sensaciones y reacciones según la situación que los actores encarnaban: las escenas de tensión, ironía, miedo, dolor, romanticismo y/o enojo provocaron silencios, carcajadas, miradas de complicidad, además comentarios por lo bajo y luego también conversaciones e intercambios que -como venimos corroborando a partir del trabajo de tantos años en estos contextos- trascenderán ese tiempo y espacio compartidos.
Cabe mencionar que a principios de este año finalizó el Programa de Extensión Comunicación Comunitaria en contextos de encierro del Área de Comunicación Comunitaria (ACC). La Facultad de Ciencias de la Educación hace más de 20 años que facilita Talleres de Comunicación, expresiones creativas y teatro en ambas unidades penales así como los ciclos culturales y otras actividades. Estas presentaciones fueron posibles gracias a la articulación entre el equipo que aún sostiene la línea de Comunicación Comunitaria en Contextos de Encierro de la FCEDU, el Consejo de Teatro Independiente de Entre Ríos (ConTIER) y autoridades de las Unidades Penales.
Estuvieron presentes estudiantes y extensionistas de la Licenciatura en Comunicación Social, la Licenciatura en Ciencias de la Educación y la Tecnicatura en Gestión Cultural, docentes y graduadas que llevaron adelante la línea de trabajo de Comunicación en Contextos de Encierro Además participaron las referentes educativas de las unidades penales y la responsable del Departamento Educación en la Dirección General del Servicio Penitenciario de Entre Ríos, la licenciada Adelina Quartino.
“Como equipo, estudiantes y trabajadoras seguiremos sumándonos a los reclamos colectivos por financiamiento universitario, que entre otras tantas cosas, permita sostener acciones de extensión en éste y otros contextos, donde la Universidad Pública es tan necesaria”, manifestaron desde el ACC.

