El CIFPE fortalece sus equipos de investigación con la incorporación de becarios del CONICET

Publicado el: 5 mayo, 2026 Última actualización: mayo 5, 2026

El Centro de Investigación en Filosofía Política y Epistemología (CIFPE) de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER reúne a docentes, investigadoras/es y becarias/os en torno al estudio de problemas de la filosofía práctica, en particular la filosofía política y la ética, y de la teoría del conocimiento y de la ciencia. Dirigido por el doctor Fernando Favam su trabajo se orienta especialmente a la articulación entre estos campos y promueve investigaciones que dialogan entre sí y abordan preguntas comunes. Asimismo, impulsa la formación de recursos humanos, integrando a nuevos investigadores e investigadoras en líneas de trabajo compartidas.

En este marco, en 2025 el CIFPE incorporó a dos nuevos becarios doctorales del CONICET, Franco Luján y Paloma Pesquedua. El proyecto de Luján es dirigido por el doctor Leandro Drivet, mientras que el de Pesquedua cuenta con la dirección de la doctora Victoria Lavorerio y la codirección de Drivet.

Las investigaciones se inscriben en las líneas de trabajo del Centro y fortalecen su desarrollo en el campo de las humanidades y las ciencias sociales. “Desde diferentes perspectivas, una más centrada en el pensamiento nietzscheano, y la otra vinculada especialmente a Wittgenstein, abordan el sentido moral y político de las creencias, su importancia para comprender los procesos comunicativos, los conflictos morales y los obstáculos de la democracia y la educación”, subrayó Drivet.

Pesquedua explica que en su proyecto doctoral El potencial transformador del disenso: un análisis wittgensteiniano de los desacuerdos profundos, “busca pensar el fenómeno de los desacuerdos profundos a través de la epistemología, en estrecha conexión con la filosofía política. Bajo el marco de la concepción del lenguaje del segundo Wittgenstein, la investigación se propone indagar sobre el potencial transformador de una forma de disenso que se denominó ‘desacuerdo profundo’ (DP). Lejos de verlos como meras fallas en la comunicación, la hipótesis de trabajo es que los DP operan como fenómenos epistémicos y políticos que permiten tensionar los marcos normativos a través de los cuales percibimos los hechos del mundo. Así, en lugar de buscar únicamente vías de resolución, el proyecto explora qué formas de aprendizaje e inclusión pueden surgir de estos desacuerdos para fortalecer una democracia pluralista”.

Por su parte, Luján precisa que su trabajo de investigación, titulado Sobre Virtud y Florecimiento en sentido cognitivo: una reconstrucción conceptual del conocimiento moral en la obra de Friedrich Nietzsche, “se encuentra en la intersección entre la Ética y la Epistemología. La problemática sobre la epistemología moral revela desafíos teóricos sobre la naturaleza de las creencias y, en simultáneo, impacta directamente en la percepción que tenemos sobre nuestra responsabilidad moral”.

Estos ingresos fueron posibles gracias a la existencia de un centro de investigaciones de estas características, con líneas de trabajo pertinentes a los proyectos doctorales y un equipo de docentes e investigadores interdisciplinario vinculado tanto a la Facultad como al CONICET. “Esto garantiza la calidad académica y el compromiso y apuesta real por la educación y la investigación públicas”, manifiesta Pesquedua: “Asimismo, un segundo factor ha sido la federalización de la ciencia, ya que permite fortalecer áreas de conocimiento en el interior del país y formar investigadores que retribuyan a la universidad. El desafío persistente radica en sostener este financiamiento, ya que la ciencia hoy día se encuentra atravesando una crisis profunda, con salarios congelados y una Ley de Financiamiento Universitario sin cumplir”.

En este sentido, Luján apunta que la investigación producida en Argentina “cumple con estándares de excelencia a nivel mundial compitiendo con organismos de investigación con presupuestos ampliamente superiores. Sin embargo, esto no debe ser visto como un aspecto a resaltar sobre la voluntad de quienes integran la Universidad Pública Nacional y el CONICET, debe reconocerse que esta producción debe ser acompañada por políticas públicas para no solo evitar su vaciamiento sino para potenciar su desarrollo y, por ende, su impacto en la comunidad. En los últimos años, asistimos a miles de renuncias de profesores e investigadores debido a la decisión política de evitar el normal funcionamiento de estas instituciones. Estas dificultades amenazan la continuidad de los proyectos que día a día son llevados adelante”.

Por su parte, Drivet destaca que la existencia y el funcionamiento continuado del CIFPE en la Facultad de Ciencias de la Educación fueron claves para dar acogida a los nuevos becarios. “Con el trabajo de los últimos 15 años en el CIFPE hemos logrado mantener encendido el impulso de quienes lo fundaron y lo consolidaron como un lugar de trabajo con excelente valoración de los organismos científicos nacionales, cosa que sigue teniendo. Y en este contexto histórico tan desfavorable para la Universidad y para la ciencia, estamos orgullosos de haber contribuido a su sostén y a su crecimiento”.

En este escenario, las líneas de investigación que se desarrollan en el CIFPE también invitan a reflexionar sobre el aporte de la filosofía a los debates contemporáneos, tanto en el ámbito académico como en la esfera pública. En diálogo con el Área de Comunicación Institucional, Drivet, Luján y Pesquedua comparten algunas claves para pensar ese aporte en el contexto actual.

¿Qué aporta hoy la investigación en filosofía política y epistemología a las discusiones públicas y académicas?

Leandro DrivetLeandro Drivet señala que “los aportes de la Filosofía teórica (o Epistemología), de la Filosofía Práctica (o Ética), y también de la Filosofía del Arte (o Estética) son claves en un contexto signado en términos globales por la crisis de la ciudadanía, la crisis de la educación y de la opinión pública, y la crisis de los Estados democráticos de derecho. La filósofa Martha Nussbaum da una buena respuesta a esta pregunta en su libro titulado Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Dice que en todo el mundo hay una enorme presión para educar para la renta, lo que empuja a la Filosofía a los márgenes, y lleva a concebirla erróneamente como una disciplina prescindible o reservada a ‘especialistas’. Por el contrario, las inquietudes de la Filosofía se dirigen en primer lugar al desarrollo universal y básico de las facultades críticas, que por ejemplo permiten cuestionar las arbitrariedades y las injusticias, que desalientan la obediencia irreflexiva y limitan la manipulación y la demagogia. Promueven, por otro lado, la capacidad de trascender las lealtades de grupos de pertenencia estrechos. En otras palabras: fomenta la capacidad de solidarizarse con quienes no son miembros de mi familia, de mi nación, de mi religión, de mi identidad sexo-genérica, etc., lo cual supone que nos entrenemos en la capacidad de imaginar con compasión las dificultades del prójimo. Creo que con lo dicho se advierte por qué es relevante la educación filosófica. Como argumenta Martha Nussbaum, los recortes presupuestarios y las limitaciones recurrentes que afectan a las disciplinas humanísticas deben entenderse como agresiones a las cualidades esenciales para la convivencia democrática”.

 

En la misma línea, Franco Luján sostiene que “la investigación en filosofía política y epistemología aporta hoy herramientas conceptuales fundamentales para interpretar un presente marcado por una profunda crisis de sentido de la práctica política. En este contexto, la perspectiva interdisciplinaria que desarrolla el CIFPE resulta especialmente relevante, en la medida en que permite abordar de manera integrada problemas que son simultáneamente políticos y epistemológicos. Las categorías tradicionales con las que se ha pensado la praxis política muestran sus limitaciones para dar cuenta de la complejidad del escenario contemporáneo. En particular, la persistente escisión entre teoría y praxis, así como entre discusión académica y discusión pública, evidencia un agotamiento de sus capacidades explicativas”.

Paloma PesqueduaPor su parte, Paloma Pesquedua remarca que “la investigación en epistemología y filosofía política es fundamental en el contexto actual, ya que permite estudiar instituciones en crisis, como la democracia y la educación. En un escenario donde las redes sociales redefinen el acceso a la información, resulta imperativo investigar cómo los sujetos desarrollan sus creencias, tanto básicas como superficiales, y comprender fenómenos como la ignorancia y la resistencia al saber. Asimismo, la epistemología social aporta herramientas críticas para analizar la realidad, fomentando el desarrollo de un pensamiento crítico indispensable para comprender el presente y el futuro de la sociedad. Frente a este panorama, la investigación filosófica no solo contribuye a revisar críticamente estos marcos conceptuales, sino también a elaborar nuevas herramientas que permitan comprender y problematizar el presente. En este sentido, su aporte no se limita al ámbito académico, sino que resulta clave para enriquecer las discusiones públicas y fortalecer una reflexión crítica sobre las formas actuales de la vida política”.

Quiénes participan de esta nota

Leandro Drivet es licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) y doctor en Ciencias Sociales (UBA). Se desempeña como Investigador Adjunto del CONICET y como Profesor titular ordinario de Corrientes del Pensamiento Contemporáneo y de Psicoanálisis y Educación en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER y dicta anualmente el seminario Perspectivas contemporáneas de las ciencias sociales en el Doctorado en Ciencias Sociales de la UNER. Es miembro del CIFPE desde 2009. Investiga temas comunes a la Filosofía, el Psicoanálisis y las Ciencias Sociales.

Franco Luján es licenciado en Filosofía por la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y becario doctoral del CONICET desde abril de 2025 en el Centro de Investigación en Filosofía Política y Epistemología (CIFPE) de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER. Su investigación se sitúa en la intersección entre el pensamiento de Friedrich Nietzsche y la metaética. Ha presentado avances de su trabajo en congresos nacionales e internacionales, y cuenta con publicaciones en revistas especializadas del área. Durante su formación de grado se desempeñó como adscripto en la cátedra de Griego II y como Ayudante Alumno en Filosofía Antigua. Asimismo, fue becario del Consejo Interuniversitario Nacional y participó como expositor en diversos encuentros académicos vinculados con el mundo antiguo, la ética, la filosofía política y la epistemología.

Paloma Pesquedua es licenciada en Filosofía por la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y becaria interna doctoral del CONICET (convocatoria 2025) en el Centro de Investigación en Filosofía Política y Epistemología (CIFPE) de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER. Su proyecto doctoral se propone investigar el potencial crítico de los fenómenos denominados “desacuerdos profundos” a partir de las Investigaciones Filosóficas (1953) de Ludwig Wittgenstein. Ha presentado trabajos en congresos nacionales e internacionales y ha publicado artículos en revistas especializadas del área, como también ha participado de un libro sobre Wittgenstein. En su formación de grado se desempeñó como adscripta en las cátedras de Teoría del Conocimiento y Filosofía del Lenguaje. Fue becaria del Consejo Interuniversitario Nacional, como también Practicante de Investigación en el IHUCSO CONICET-UNL.

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