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Plan Maestro: Observaciones de las Áreas Didáctica y Evaluación de la Educación

Rondas está pensado como un espacio de discusiones públicas. Invitamos a participar de la discusión dejando sus comentarios al final de esta entrada o bien enviándolos a observatorio@fcedu.uner.edu.ar

En las últimas semanas, el Poder Ejecutivo ha presentado a las Cámaras el Plan Maestro. El Observatorio de Políticas Educativas propone una primera ronda de opiniones acerca del mismo. Presentamos a continuación la nota elaborada por las Áreas Didáctica y Evaluación de la Educación de la FCEDU.

 

Observaciones al Plan Maestro

La premisa del desarrollo vinculada a la transformación económica, tecnológica, cultural y social con vistas a un incremento productivo modernizado que tiene como modelo los países desarrollados puede plantear un desafío y acicate para la educación pero requiere varias consideraciones no menores:

– El modelo de desarrollo planteado en términos neutrales, de progreso, no repara en los distintos intereses geopolíticos que intervienen y condicionan los proyectos nacionales. La división internacional del trabajo tan largamente cuestionada en nuestra región y debatida en foros internacionales desde los 90, se vislumbra como una ilusión o apuesta ingenua cuando se la enfoca exclusivamente como un problema educativo, como falta de proyecto nacional sin atender a los factores de poder y políticos que intervienen. La denominación de ‘proyectos nacionales’ supone una definición común que obvia las diferentes y polémicas perspectivas y circunstancias regionales y locales.

– El enfoque en los resultados de la educación son cuestionados desde el siglo pasado, hoy refuncionalizados desde la concepción de competencias, dado que pretenden equiparar los procesos educativos con los fabriles. La relación educativa como relaciones entre sujetos y conocimientos no es meramente un ingrediente que los particulariza y diferencia de los factores que intervienen en la valoración de la calidad de un producto, fundamentalmente conlleva condiciones éticas además de cognitivas, políticas, culturales y sociales.

– Una obviedad que hace décadas se desestimó pero que necesita actualizarse dado el imperativo del capitalismo globalizado y del mercado, tiene que ver con las transformaciones tecnológicas y las reconfiguraciones económicas que socavan el modelo de empleo y la inclusión preconizada desde esa arista. No hace falta citar las estadísticas que evidencian las actuales condiciones, lo que falta es repensar políticamente y educativamente ese modelo.

– La fragmentación de la organización curricular y en las dinámicas educativas cuestionada en el Plan Maestro se reproduce en la mirada reduccionista y desagregada de las problemáticas y resultan funcionales a una distinción entre variables al no atender a: las condiciones edilicias de las instituciones educativas, a las condiciones de trabajo de los docentes y de existencia de los estudiantes. La pauperización atenta contra los postulados de inclusión, igualdad y calidad educativa. Un círculo vicioso que no se resuelve focalizando sectariamente uno de los términos. La buena voluntad, el compromiso y la dedicación funcionan como retóricas humanitarias auto-tranquilizantes y complacientes de los que están al margen de los desafíos y problemáticas cotidianas que atraviesan los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación.

– La problemática del financiamiento de la educación al atribuirse como competencia exclusiva de cada provincia desatiende las condiciones financieras de las mismas, vinculadas a un modelo de desarrollo centralizado. No se respeta la Ley de Financiamiento. Es el gobierno nacional el que debe, año a año, discutir paritarias

– La innovación como resorte del cambio desconoce las problemáticas cognitivas diversas y controversiales que requieren decisiones epistemológicas y estrategias de enseñanza que se reconfiguran cotidianamente según los emergentes. La práctica educativa no puede equiparse a un producto ranqueable pasible de un entrenamiento que se evalúa según el ideal/modelo, la alteridad y alteración singulares, grupales y circunstanciales desanclan, minan esa pretensión/concepción. A su vez, omite otras articulaciones posibles entre saberes y experiencias.

El sistema universitario:

– Vuelve a reiterarse la lógica segmentada al señalarse la conformación de la matrículade los estudiantes, la perfomance y los índices de abandono. Una configuración del problema reducida al subsistema universitario o de estudios superiores que soslaya la consideración de las condiciones socio-económicas como uno de los elementos que intervienen.

– La pretensión de articulación entre formación universitaria e imperativos de desarrollo y mercado atenta contra la autonomía universitaria y desconoce el reconocimiento internacional de los graduados de las universidades públicas argentinas. Al mismo tiempo, postular una lógica de adecuación supone establecer una relación lineal entre mercado-desarrollo-formación que claudica ante la afirmación que constata las aceleradas transformaciones de diversa índole y las dinámicas de las economíasregionales, nacionales e internacionales. Con esta advertencia no pretendemos restituir un pasado enciclopedista sino reivindicar que la producción e invención científica y tecnológica no se reduce a una lógica lineal de respuesta a los problemas.

– La mención reiterada al “gobierno abierto” llama cuanto menos la atención considerando la nula referencia a uno de los pilares fundamentales de la reforma del ‘18, como lo es cogobierno universitario.

– Las condiciones salariales y de dedicación de los docentes universitarios es variada, situaciones que afectan desigualmente las condiciones de formación, de producción de conocimiento y extensión que, en muchos casos, requieren practicas voluntaristas y sacrifícales en un panorama laboral reducido. Una política para graduados no se reduce a las problemáticas de la formación sino que implica además las condiciones económicas y productivas del país.

– En fin, la competitividad, la reivindicación del esfuerzo y la meritocracia al reducirse a un problema cognitivo, de formación y articulación con el medio desconoce las reglas de juego y contratación que responden a otras lógicas.

En cuanto a la evaluación:

– El plan propone pensar las políticas de la educación en todos sus campos en un período de 10 años. Sin embargo, la linealidad con la cual se diseña hace imposible plantearla en procesos y tiempos históricos situados, complejos y conflictivos.

– La evaluación no es un proceso de toma de decisiones que pueda racionalizarse mediante la aplicación de mejores tecnologías. No es una forma de conocimiento que pueda esperarse de la implementación sin más del método ni de la concepción de la evaluación como una técnica. Es una actividad humana que requiere de un juicio ético y político que se desprende de la explicitación de referentes y criterios. Hay una ausencia ostensible en este documento de ellos. El criterio es un descriptor o atributo importante, significativo que se desprende coherentemente del referente.

En síntesis, advertimos con gran preocupación la reactualización del discurso de los años 90, reduciéndose a marcar los déficits de los programas anteriores. Reeditándose la lógica reformista que evidentemente no ha resultado en una mejora. Es hora de repensar en conjunto y desde la relacionalidad las diferentes aristas y condiciones que contribuyen a evaluaciones poco alentadoras, de las que no están al margen las condiciones socioeconómicas de los sectores más desfavorecidos. El reformismo oportunista y del poder de turno atenta contra la experiencia docente que vive sumida en cambios que nunca llegan a concretarse.

– El plan adolece de un análisis de las condiciones pormenorizadas de la situación educativa nacional: condiciones laborales, estado de las escuelas, etc. La fuente exclusiva de los datos estadísticos de deserción, repitencia y de los resultados en PISA y otras, marcan los límites para considerar la complejidad que interviene en la educación y la reduce a un problema de eficiencia y rentabilidad.

– La seudo consulta que está circulando en estos días suena más a una mascarada de consenso que busca autolegitimarse. Nuevamente es una propuesta ministerial de un gobierno de turno que, diciendo que debe hacer eficiente el uso de recursos, incrementa la masa burocrática de técnicos y expertos.

Elaborado en base a aportes del Área de Didáctica y de la cátedra de Evaluación de la Educación de la FCEDU.

 

 

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